Esta es la historia de una niña que creció rodeada de manchas de colores.Nunca un color plano.Siempre una mezcla que, sin planearlo, aparecía.Colores que a veces parecían sobrantes, pero que se convertían en espacios donde podía vivir en paz y dejar volar su creatividad.
Veía manchas en ropa que alguna vez fue limpia… y aun así, ahí estaban los colores, resistiendo.
Y fue entonces cuando entendió algo:que la vida no tenía que ser siempre neutral.Que podía jugar, mezclar, usar los tonos que nadie más quería.Los que no eran populares.Los que no tenían etiqueta de elegancia.Al contrario, esos que provocaban preguntas, miradas, confusión… incluso disgusto.
Porque entre filas de colores iguales, siempre resaltaba uno distinto.Y ese le enseñó que no tenía que ser como todos.Sin darse cuenta, la persona que vestía esos colores le dio permiso de ser ella misma.
Y también de dar permiso a otros.
Porque sí, a veces llegaban risas o críticas…pero también conversaciones.Y en medio de esas conversaciones, alguien siempre se acercaba a entender su mundo.Su mente.Su corazón.Sus anhelos.Así fue como aprendió a sobrevivir en un mundo gris.Un mundo que muchos llamaban beige, triste, o incluso rojo de miedo.Un mundo donde pocos creían que el rosa y el azul podían traer felicidad y calma.
Pero ella sí lo creía.
El amarillo fue su favorito.El color que vibraba.El que llevaba el nombre de la felicidad.
Y detrás de todo eso… estaba él.
Su papá.
El pintor. El rotulista.El que llegaba todos los días con la ropa manchada de historias.Manchas de trabajo, de lucha, de amor.
Gracias a él, la niña entendió que el trabajo puede ser duro…pero no tiene que ser gris.Que puede dar frutos.Y también color.Gracias a sus manos, aprendió que el mundo es hermoso.Y que no necesitas elegir el color más elegante para ser feliz.Porque la vida…la creamos con los colores que decidimos usar.Y aunque a veces haya miedo, dolor o críticas…ella siempre vuelve a lo mismo:a mezclar.a crear.a ser.Gracias a los colores…y gracias a él.
Gracias por darme permiso de ser rebelede con los colores.
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